Siente Pleno

Un espacio creado por dos psicólogas amigas con el propósito de acercar la psicología y aquellos temas que muchas veces se viven como tabú a la vida cotidiana.

Quiénes somos
Florencia Rodas
Florencia Rodas
Psicóloga Clínica
Terapia Individual Terapia Parejas Terapia Sexual
  • Diplomado en Psicoterapia Relacional
  • Diplomado en Estrategias Clínicas Breves
  • Formación en Sexología y Terapia Sexual
  • Formación en Terapia de Parejas

Para mí, la terapia es un espacio de encuentro y reflexión que permite comprender con mayor profundidad lo que ocurre en la propia vida y en los vínculos. Entiendo al ser humano de manera integral — cuerpo, mente, emociones, sexualidad y vínculos están profundamente conectados. Acompaño a personas y parejas a explorar su historia, fortalecer sus recursos y favorecer cambios conscientes y sostenibles, en un espacio seguro y sin juicios.

📍 Online y Presencial · Las Condes
Sesiones 60 min | Reembolso Isapre
Camila Bone
Camila Bone
Psicóloga Clínica
Terapia Individual Terapia Parejas Terapia Sexual
  • Máster en Sexología y Terapia de Parejas, Barcelona, España

Mi propósito es crear espacios donde podamos hablar con total libertad, sin tabúes, donde podamos escucharnos y aprender juntos. Quiero que este sea un lugar donde te sientas cómodo/a para expresarte, y donde pueda acompañarte en todo lo que necesites, trabajando contigo para encontrar lo que mejor funcione para ti.

📍 Online

SientePleno propone un camino de autoconocimiento, para vivir con mayor consciencia, equilibrio y plenitud. Entendiendo esta no como ausencia de dificultades, sino como la capacidad de habitarnos con aceptación y autenticidad.

Temas que nos importan

Lo que se habla en sesión, lo que se vive en silencio y aquello que cuesta poner en palabras.

01
Salud mental cotidiana
El bienestar no es ausencia de dificultades. Es aprender a habitarnos con más consciencia, aceptación y herramientas reales para el día a día.
02
Relaciones y vínculos
Dependencia emocional, límites, comunicación en pareja. Cómo relacionarnos de manera más libre, honesta y afectuosa.
03
Sexualidad sin tabúes
La sexualidad es parte de quiénes somos. La abordamos con naturalidad, desde la educación, el cuerpo, el placer y la identidad.
04
Autoconocimiento
Pausar, observarte y elegir quién quieres ser. Herramientas para entender tus patrones, emociones y lo que necesitas de verdad.
05
Comunicación asertiva
Callar lo que necesitas para no incomodar es incomodarte a ti mismo. Hablamos de cómo expresarte con honestidad, respeto y amor propio.
06
Plenitud real
No se trata de estar siempre bien. Se trata de aprender a escucharte, cuidarte y vivir con más autenticidad — aunque sea un día a la vez.

— Blog

Hablemos de...

Cuando la cabeza no te deja disfrutar en la intimidad: ansiedad, desconexión y sexualidad

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No todo el agotamiento es físico. A veces el problema no es falta de energía, sino una sobrecarga emocional que el cuerpo ya no logra sostener.

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No siempre es falta de deseo. Muchas veces es un cuerpo en alerta, una mente sobrecargada o una desconexión que no se ha mirado.

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Cuando la cabeza no te deja disfrutar en la intimidad: ansiedad, desconexión y sexualidad
SientePleno

Cuando la cabeza no te deja disfrutar en la intimidad: ansiedad, desconexión y sexualidad

A veces el problema no es el deseo, sino una mente que no se apaga. Entender esto puede ayudarte a reconectar con tu cuerpo y tu experiencia.

¿Por qué te desconectas en momentos íntimos?

¿Te ha pasado que estás en un momento íntimo, pero tu mente está en cualquier otra parte?

Pensamientos como:

  • “¿Lo estaré haciendo bien?”
  • “¿Me veré bien?”
  • “Tengo cosas pendientes después”
  • “¿Y si no siento nada?”

Y de pronto… te das cuenta de que no estás realmente ahí.

Esto es más común de lo que parece, y no tiene que ver necesariamente con falta de deseo.

Cuando la mente se activa, el cuerpo se desconecta

La sexualidad no es solo física.

También hay un componente mental clave.

Cuando la mente se sobreactiva:

  • aparece la autoobservación
  • aumenta la exigencia
  • se activa la ansiedad
  • se pierde la conexión con el cuerpo

En vez de estar sintiendo, estás pensando.

No es tu cuerpo, es el estado en el que estás

Muchas personas interpretan esto como:

  • “Tengo un problema sexual”
  • “Estoy fallando”
  • “Ya no siento lo mismo”

Pero muchas veces ocurre algo distinto:

tu sistema nervioso está en modo alerta, no en modo disfrute Y en ese estado, el cuerpo no puede soltarse.

¿Por qué pasa esto?

Puede haber múltiples factores:

  • estrés o sobrecarga mental
  • ansiedad de desempeño
  • inseguridad corporal
  • dificultades en la relación
  • falta de conexión emocional
  • experiencias previas o educación restrictiva

No hay una sola causa, pero sí un patrón común:

la mente toma el control y desplaza la experiencia corporal.

¿Cómo volver a conectar con el cuerpo?

No se trata de “dejar de pensar”.

Se trata de cambiar el foco.

Algunas formas de empezar:

  • llevar la atención a sensaciones (respiración, contacto, temperatura)
  • disminuir la exigencia de “tener que sentir algo específico”
  • permitirte ir más lento
  • notar cuándo te vas a la cabeza, sin juzgarte

Es un proceso, no un cambio inmediato.

Cierre

La desconexión en la intimidad no siempre tiene que ver con el deseo, sino con el estado interno desde el que estás viviendo la experiencia.

A veces no se trata de hacer más, sino de poder habitar distinto lo que ya está ocurriendo.

Si este tema te resuena, puede ser un buen punto para explorarlo en un espacio terapéutico.

Cómo el estrés afecta tu deseo sexual: cuando el cuerpo no está disponible para el placer
SientePleno

Cómo el estrés afecta tu deseo sexual: cuando el cuerpo no está disponible para el placer

El deseo, la excitación y el placer no funcionan bien bajo presión. A veces no es falta de ganas, es un cuerpo en estado de alerta.

Cuando parece un problema sexual… pero no lo es

Muchas personas llegan a terapia diciendo:

  • “No tengo ganas”
  • “Antes era distinto”
  • “Mi cuerpo no responde igual”
  • “Siento que algo no está funcionando”

Y la pregunta suele ser:

¿qué me pasa a mí?

Pero hay algo que pocas veces se mira primero:

el nivel de estrés en el que estás viviendo.

El cuerpo en alerta no está disponible para el placer

El cuerpo funciona en distintos estados.

Cuando estás en estrés:

  • aumenta la alerta
  • se activa el control
  • el sistema se orienta a sobrevivir
  • se prioriza lo urgente

Y la sexualidad deja de ser prioridad.

No porque no sea importante, sino porque el cuerpo no está en condiciones para habitarla.

Cómo el estrés impacta el deseo y la excitación

El estrés puede manifestarse como:

  • disminución del deseo sexual
  • dificultad para excitarse
  • problemas de lubricación o erección
  • menor disfrute
  • desconexión durante el encuentro
  • sensación de “estar en la cabeza”

Esto suele generar un círculo:

estrés → desconexión → dificultad sexual → más estrés

No es que haya algo malo en ti

Tu cuerpo está respondiendo de forma coherente a un estado de estrés.

No es una falla.

Es una respuesta adaptativa.

El estrés no siempre es evidente

No solo hablamos de grandes crisis.

También influye el estrés cotidiano:

  • sobrecarga laboral
  • falta de descanso
  • preocupaciones constantes
  • exigencia interna
  • tensiones en la relación

Incluso el estrés sostenido “normalizado” tiene impacto en la sexualidad.

¿Se puede recuperar el deseo?

Sí, pero no desde la exigencia.

Intentar “tener ganas” o forzar la respuestasuele aumentar la desconexión.

El camino suele ir por:

  • regular el nivel de activación del sistema nervioso
  • generar espacios de pausa
  • reconectar con el cuerpo
  • disminuir la presión en torno a la sexualidad
  • entender el contexto emocional y relacional

La sexualidad no funciona aislada.

Responde a cómo estás viviendo.

Cierre

Muchas veces, lo que aparece como una dificultad sexuales en realidad una señal de sobrecarga.

Cuando el cuerpo deja de estar en alerta, la conexión, el deseo y el placer pueden reaparecer.

Si este tema te resuena, puede ser un buen punto para explorarlo en un espacio terapéutico.

Deseo sexual vs excitación: por qué no siempre coinciden (y qué significa realmente)
SientePleno

Deseo sexual vs excitación: por qué no siempre coinciden (y qué significa realmente)

No todo tiene que ocurrir al mismo tiempo. Entender cómo funciona el deseo puede aliviar presión y cambiar la forma en que vives tu sexualidad.

Cuando sientes que “algo no está funcionando”

Muchas personas piensan que en la sexualidad todo debería aparecer junto:

  • ganas
  • excitación
  • respuesta corporal

Como si fuera un proceso automático.

Pero en la práctica, no siempre ocurre así.

Y cuando no ocurre, es fácil pensar:

“algo está mal en mí”

Deseo y excitación no son lo mismo

Aunque muchas veces se usan como sinónimos, son procesos distintos:

Excitación

Es la respuesta del cuerpo: activación, sensaciones físicas, cambios fisiológicos.

Deseo

Es la motivación o las ganas de tener un encuentro.

Y no siempre aparecen al mismo tiempo.

Dos formas de deseo: espontáneo y responsivo

Aquí aparece algo clave que muchas veces no se explica:

Deseo espontáneo

Es el que aparece “de la nada”.

Se siente como ganas directas, previas al encuentro.

Suele estar más presente cuando hay:

  • descanso
  • menor estrés
  • conexión con el cuerpo
  • mayor disponibilidad mental

Deseo responsivo

No aparece antes, aparece durante.

Se activa en respuesta a un estímulo, como:

  • cercanía
  • contacto
  • caricias
  • contexto emocional seguro
  • el propio involucramiento del cuerpo

No es: “tengo ganas y me acerco”

Es: “me acerco… y el deseo aparece”

No es cosa de hombres vs mujeres

Muchas veces se ha simplificado así:

  • hombres → deseo espontáneo
  • mujeres → deseo responsivo

Pero la realidad es más compleja.

Ambos tipos de deseo pueden aparecer en cualquier persona.

Lo que cambia es:

  • el momento vital
  • el nivel de estrés
  • la historia personal
  • la dinámica de la relación

Lo que suele generar confusión

Puede pasar que:

  • haya excitación sin ganas
  • haya ganas, pero el cuerpo no responda como esperas

Y esto suele vivirse como un problema.

Pero muchas veces es solo una diferencia entre procesos, no una falla.

Por qué entender esto cambia la experiencia

Cuando se espera que todo funcione de una sola forma:

  • aumenta la autoexigencia
  • aparece presión por “funcionar bien”
  • cualquier diferencia se interpreta como problema

Y eso termina alejando del disfrute.

Qué cambia cuando amplías la mirada

Entender esto permite:

  • disminuir la sensación de “algo está mal”
  • abrirse a distintas formas de deseo
  • conectar más con el cuerpo
  • soltar la exigencia

No se trata de que todo funcione perfecto, sino de cómo te relacionas con lo que aparece.

Cierre

Muchas dificultades en la sexualidad no tienen que ver con el cuerpo, sino con las expectativas que tenemos sobre cómo debería funcionar.

Cuando esas expectativas se flexibilizan, la experiencia también cambia.

Si este tema te hace sentido, puede ser un buen punto para explorarlo en un espacio terapéutico.

¿Cuál es la frecuencia sexual “normal” en una pareja? Mitos, deseo y conexión
SientePleno

¿Cuál es la frecuencia sexual “normal” en una pareja? Mitos, deseo y conexión

La idea de una frecuencia “correcta” suele generar más presión que conexión. Entender esto puede cambiar cómo vives tu intimidad en pareja.

La pregunta que muchas parejas se hacen

Una de las preguntas más comunes en terapia es:

“¿Estamos teniendo poco sexo?”

“¿Es normal nuestra frecuencia sexual?” Detrás de esta duda suele haber una comparación:con otras parejas •con etapas anteriores •con una idea de cómo “debería ser” •Y ahí aparece el problema.

¿Existe una frecuencia sexual normal?

No existe un número que defina una sexualidad “normal”.

Algunas parejas tienen relaciones:

  • una vez al mes
  • una vez a la semana
  • varias veces por semana

Y todas pueden ser satisfactorias.

El problema no es la cantidad.

Es cómo se vive esa experiencia.

Cuando la sexualidad se mide, pierde sentido

Cuando aparece la idea de “lo normal”:

  • aumenta la presión
  • aparece la exigencia
  • se instala la comparación

Y la sexualidad deja de ser un espacio de encuentro, para transformarse en algo que hay que cumplir.

Lo que sí importa en la vida sexual de una pareja

Más que preguntarse “cuánto”, suele ser más útil preguntarse:

  • ¿Cómo se siente la experiencia?
  • ¿Hay deseo?
  • ¿Hay conexión emocional?
  • ¿Hay espacio para el encuentro real?

Porque la frecuencia muchas veces es un síntoma, no el problema en sí.

¿Por qué puede cambiar la frecuencia sexual?

La frecuencia sexual no es estática.

Cambia según múltiples factores:

  • estrés
  • cansancio
  • etapa vital
  • hijos
  • rutina
  • conflictos de pareja
  • diferencias de deseo

No es una falla.

Es parte del proceso de una relación.

Diferencias de deseo en la pareja

Un tema frecuente es que no ambos quieran lo mismo al mismo tiempo.

Esto puede generar:

  • frustración
  • sensación de rechazo
  • presión o evitación

Pero no necesariamente es un problema de la relación, sino una diferencia que necesita ser comprendida y trabajada.

Cambiar el foco cambia la experiencia

En terapia, no se trabaja la cantidad como objetivo principal.

Se trabaja:

  • cómo se vinculan
  • cómo se encuentran
  • cómo se comunican
  • cómo se sienten en la intimidad

Y cuando eso cambia, muchas veces la frecuencia se ajusta sola.

Cierre

La pregunta no es si estás teniendo “poco” o “mucho” sexo.

La pregunta es:

¿cómo se está viviendo ese espacio en la relación?

Porque cuando hay conexión, la frecuencia deja de ser el centro del problema.

Si este tema te resuena, puede ser un buen punto para explorarlo en un espacio terapéutico.

Qué es el clítoris y cómo influye en el placer sexual (más allá de la penetración)
SientePleno

Qué es el clítoris y cómo influye en el placer sexual (más allá de la penetración)

Durante mucho tiempo, la sexualidad se entendió desde la reproducción. El clítoris invita a ampliar esa mirada y entender el placer de otra forma.

Por qué el clítoris ha sido tan poco comprendido

Durante siglos, la sexualidad fue entendida principalmente desde una función:

la reproducción Todo lo que no apuntaba a eso:se invisibilizaba •se minimizaba •o se consideraba secundario •

Y eso tuvo un impacto directo en cómo se ha entendido el cuerpo y el placer.

Qué es el clítoris y cuál es su función

El clítoris es una estructura cuya función principal es el placer.

A diferencia de otros órganos sexuales,

no cumple un rol reproductivo directo Y justamente por eso, durante mucho tiempo:fue ignorado •mal estudiado •poco enseñado •

No porque no fuera importante, sino porque no encajaba en la lógica dominante.

El clítoris es mucho más de lo que se ve

Lo que comúnmente se conoce del clítoris es solo su parte externa.

Pero en realidad:

es una estructura interna mucho más amplia

puede medir entre 7 y 13 cm Esto cambia completamente la forma en que se entiende la experiencia sexual.

Cómo influye el clítoris en el placer sexual

Muchas veces se asume que el placer en la penetración ocurre solo por la penetración en sí.

Pero en muchos casos:

el placer está relacionado con la estimulación indirecta del clítoris Por eso:algunas posiciones lo favorecen •otras no •el contexto y el tipo de contacto influyen •

Y esto puede marcar una gran diferencia en la experiencia.

Por qué esto genera confusión

Existe la idea de que:

  • “debería sentir placer de cierta forma”
  • “algo está mal si no pasa”

Pero muchas veces no es un problema del cuerpo, sino de cómo se ha entendido la sexualidad.

Más allá de la anatomía

Esto no es solo un dato biológico.

Tiene implicancias en cómo las personas viven su sexualidad:

  • menos exigencia
  • más exploración
  • mayor conexión con el placer
  • más comprensión del propio cuerpo

Entender el cuerpo cambia la experiencia.

Cierre

Si alguna vez has sentido que “deberías sentir algo distinto”o que “algo no está funcionando como debería”, puede que no sea un problema, sino una forma de entender la sexualidad que necesita ampliarse.

Y eso es algo que puede explorarse en un espacio terapéutico.

Cansancio o saturación emocional: cómo diferenciarlos y cómo afectan tu bienestar y tu sexualidad
SientePleno

Cansancio o saturación emocional: cómo diferenciarlos y cómo afectan tu bienestar y tu sexualidad

No todo el agotamiento es físico. A veces el problema no es falta de energía, sino una sobrecarga emocional que el cuerpo ya no logra sostener.

Cuando descansar no es suficiente

Hay momentos en que sientes cansancio, pero dormir o parar no cambia mucho.

Sigues:

  • agotado/a
  • irritable
  • desconectado/a
  • con poca energía

Y aparece la duda:

¿estoy cansado/a… o algo más está pasando?

Cansancio físico vs saturación emocional

Aunque se sientan similares, no son lo mismo.

Cansancio físico Se relaciona con el uso de energía corporal.

Suele mejorar con descanso, sueño, pausas o alimentación.

Saturación emocional

Es cuando tu sistema nervioso y tu mundo interno están sobrecargados por:

  • estrés
  • demandas constantes
  • conflictos
  • acumulación emocional

Y no se resuelve solo descansando.

Cómo distinguirlos en la práctica

Algunas diferencias clave:

  • el cansancio mejora al dormir
  • la saturación emocional persiste incluso después de descansar
  • el cansancio se siente en el cuerpo
  • la saturación se siente como “todo es demasiado”

No es solo parar.

Es procesar lo que está pasando internamente.

El rol del sistema nervioso

Cuando hay saturación emocional, el sistema nervioso se mantiene en estado de activación:

  • más alerta
  • más tensión
  • menos regulación

Y eso impacta en cómo te sientes, piensas y te relacionas.

Cómo afecta la sexualidad

Cuando el cuerpo está en sobrecarga emocional:

No es falta de ganas “porque sí”

es un sistema que no está disponible para el placer

Cómo impacta en la relación con uno mismo

La saturación emocional puede generar:

  • dificultad para escucharte
  • irritabilidad
  • bloqueo emocional
  • desconexión corporal

El cuerpo deja de sentirse como un lugar habitable.

Y en la pareja

Esto puede traducirse en:

  • menos conexión emocional
  • menos iniciativa sexual
  • más malentendidos (“ya no le intereso”)
  • más distancia

Muchas veces el problema no es la relación, sino el nivel de saturación que cada uno está sosteniendo.

¿Qué ayuda en estos casos?

Más que solo descansar, es importante:

  • bajar el nivel de exigencia
  • generar espacios de pausa real
  • conectar con el cuerpo
  • expresar lo que está acumulado
  • pedir apoyo

La regulación no es solo física, también es emocional.

Cierre

Tu cuerpo y tus emociones hablan.

Escucharlas no es un lujo, es una forma de autocuidado profundo.

Y también una forma de cuidar tu vínculo, tu deseoy tu manera de habitarte.

Si este tema te resuena, puede ser un buen punto para explorarlo en un espacio terapéutico.

Por qué no tengo ganas de tener sexo: causas emocionales, estrés y desconexión
SientePleno

Por qué no tengo ganas de tener sexo: causas emocionales, estrés y desconexión

No siempre es falta de deseo. Muchas veces es un cuerpo en alerta, una mente sobrecargada o una desconexión que no se ha mirado.

Cuando sientes que “no tienes ganas”

“Ya no tengo ganas.” “Antes era distinto.” “No sé qué me pasa.” Esta es una de las consultas más frecuentes en terapia.

Y muchas veces se vive con preocupación, culpa o confusión, como si fuera un problema individual.

Pero el deseo sexual no es algo que simplemente aparece o desaparece sin contexto.

El deseo no funciona de forma automática

Nos enseñaron que el deseo debería ser:

  • espontáneo
  • constante
  • fácil

Pero en la práctica, no funciona así.

El deseo necesita condiciones.

Y cuando esas condiciones no están, es esperable que no aparezca.

Estrés y sobrecarga: cuando el cuerpo no está disponible

Uno de los factores más frecuentes es el estrés.

Cuando el cuerpo está en estado de alerta:

  • prioriza sobrevivir
  • aumenta el control
  • se desconecta del placer

Y la sexualidad deja de ser prioridad.

No porque no sea importante, sino porque el cuerpo no está disponible.(Puedes profundizar en esto en el artículo sobre cómo el estrés afecta la sexualidad.)

Cuando la mente interfiere en la intimidad

Otra razón frecuente es la desconexión mental.

Durante el encuentro aparecen pensamientos como:

  • “¿lo estaré haciendo bien?”
  • “¿me veré bien?”
  • “no estoy sintiendo nada”

Y en vez de estar en la experiencia, estás en tu cabeza.

Esto genera distancia del cuerpo y del placer.(Puedes leer más sobre esto en el artículo sobre ansiedad en la intimidad.)

Deseo espontáneo vs deseo responsivo

No todo el deseo funciona igual.

Deseo espontáneo

Aparece antes del encuentro, como ganas claras.

Deseo responsivo

Aparece en respuesta a un estímulo: contacto, cercanía, contexto emocional.

Muchas personas no sienten ganas “antes”, pero sí pueden conectar durante.

Y eso es completamente válido.(Puedes profundizar en esto en el artículo sobre deseo y excitación.)

Factores emocionales y relacionales

El deseo también está influido por:

A veces no es un problema sexual, sino un reflejo del vínculo.

Autoexigencia y presión

Intentar “tener ganas” o “funcionar bien” suele generar lo contrario:

  • más tensión
  • más ansiedad
  • más desconexión

El deseo no aparece bajo presión.

Entonces, ¿qué está pasando realmente?

Muchas veces no es:

falta de deseo

Sino:

  • exceso de estrés
  • desconexión corporal
  • sobrecarga emocional
  • presión interna o externa

Es un sistema que no está en condiciones de abrirse al placer.

¿Se puede recuperar el deseo sexual?

Sí, pero no desde la exigencia.

El trabajo suele ir por:

  • regular el sistema nervioso
  • reconectar con el cuerpo
  • disminuir la autoexigencia
  • revisar el contexto emocional y relacional
  • abrir espacios de encuentro sin presión

El deseo no se fuerza.

Se habilita.

Cierre

La pregunta no es solo “por qué no tengo ganas”.

Es:

¿cómo estoy viviendo hoy mi cuerpo, mi energía y mis vínculos?

Porque cuando eso cambia, la sexualidad también cambia.

Si este tema te resuena, puede ser un buen punto para explorarlo en un espacio terapéutico.

Por qué desaparece el deseo sexual cuando estás estresado/a (y cómo volver a conectarlo)
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Por qué desaparece el deseo sexual cuando estás estresado/a (y cómo volver a conectarlo)

El deseo no suele desaparecer “porque sí”. Muchas veces es una respuesta de tu cuerpo frente al estrés, la sobrecarga y la desconexión.

Cuando sientes que el deseo se fue

“Antes tenía más ganas.” “Ahora no me nace.” “No entiendo qué me pasa.” Muchas personas notan que su deseo sexual cambia, especialmente en períodos de estrés.

Y es fácil pensar que algo no está funcionando.

Pero muchas veces no es un problema sexual.

Es un cuerpo que está en otro estado.

El deseo necesita condiciones para aparecer

El deseo no es automático.

Necesita:

  • tiempo
  • espacio mental
  • conexión con el cuerpo
  • sensación de seguridad

Y cuando eso falta, es esperable que no aparezca.

Qué pasa en el cuerpo cuando estás estresado/a

Cuando estás en estrés:

  • aumenta la alerta
  • el cuerpo se prepara para resolver
  • se activa el control
  • se prioriza lo urgente

Y el placer deja de ser prioridad.

No porque no sea importante, sino porque el cuerpo está enfocado en sobrevivir, no en disfrutar.

Cómo el estrés impacta el deseo sexual

El estrés sostenido puede generar:

  • disminución del deseo
  • dificultad para excitarse
  • desconexión corporal
  • menor disponibilidad emocional
  • sensación de estar “en la cabeza”

No es falta de ganas.

Es una respuesta del sistema nervioso.

La desconexión con el cuerpo

El estrés no solo afecta el deseo.

También afecta la conexión contigo.

Puedes sentir:

  • menos registro corporal
  • más tensión
  • dificultad para relajarte
  • menor sensibilidad al placer

Y sin conexión corporal, es difícil que el deseo aparezca.

Cómo impacta en la pareja

Esto puede vivirse como:

  • menos iniciativa
  • más distancia
  • malentendidos (“ya no le gusto”, “algo cambió”)
  • presión por “volver a ser como antes”

Pero muchas veces no es un problema del vínculo, sino del estado en el que cada uno está.

El error de intentar forzar el deseo

Cuando el deseo baja, es común intentar:

  • “tener ganas”
  • cumplir
  • presionarse
  • Pero esto suele generar:más ansiedad
  • más desconexión
  • menos disfrute

El deseo no aparece bajo presión.

¿Cómo volver a conectar con el deseo?

No se trata de obligarlo, sino de crear condiciones.

Algunas claves:

  • regular el nivel de estrés
  • generar espacios de pausa
  • reconectar con el cuerpo
  • bajar la exigencia
  • permitir encuentros sin objetivo

El deseo no se busca directamente.

Aparece cuando el cuerpo se siente disponible.

Cierre

Muchas veces, lo que parece una dificultad sexuales una señal de cómo estás viviendo.

Cuando el cuerpo sale del modo supervivencia, la conexión, el placer y el deseo pueden volver a aparecer.

Si este tema te resuena, puede ser un buen punto para explorarlo en un espacio terapéutico.

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